La década del pueblo

lunes, 27 de mayo de 2013

  El sol acariciaba suavemente los rostros, el viento apenas hacía sentir su presencia. El amor caminaba entre la gente, el ambiente olía a Patria, a pastelitos y chocolate caliente. No había dejo de tristeza, todo era alegría. Alegría por lo que fue y no volverá a ser,  por el cambio de rumbo, por la década ganada. Por esa década que hizo realidad los sueños devolviéndole su identidad al pueblo y enseñándole a los jóvenes a involucrarse en la política. Tal fue así que los compañeros de Templanza Suramericana se sumaron a la fiesta e hicieron flamear bien alto sus banderas.
   Con unión y organización las convicciones que cimentó Néstor se hicieron carne desde temprano. Los militantes coparon las calles y demostraron que eran capaces de dejar el alma con tal de no perder sus derechos, con tal de defender aquello en lo que tanto creían: el Proyecto Nacional y Popular. De esta manera, la juventud se puso en marcha. Los tambores sonaron y los cánticos de apoyo no faltaron: "Te juro que en los malos momentos, los pibes siempre vamos a estar".
   El trayecto a Plaza de Mayo se vivió con mucho entusiasmo. Pues no sólo se estaba festejando un proyecto político con objetivos económicos, sociales y culturales, sino también los anhelos consumados de los patriotas revolucionarios. De esos patriotas que no se entregaron al colonialismo y lucharon sacrificando sus vidas, para tener un país más justo, libre y soberano.
   Nadie se quería perder el festejo popular, ni que se la contaran desde afuera. De alguna manera, todos querían ser los protagonistas de esa historia. Fue así como la plaza eliminó los resabios de la indiferencia y se puso la remera del fanatismo llenando de calor cada rincón. Entre risas y llantos, tanto niños como ancianos aguardaron la llegada de Cristina Kirchner. De esa mujer que supo enamorarlos con la inclusión social y les enseñó que la Patria es el otro.  
   La espera no fue fácil, la ansiedad acaraba la atención de gran parte de los presentes. Pero la situación se diluyó cuando los fuegos estallaron y ella apareció encendiéndose de amor. Sin dar un paso atrás y con la fuerza que la caracteriza le pidió a la multitud que defienda con uñas y dientes lo que les lo que les pertenece: "Si no se organizan, si no participan, si no cuidan lo que es de ustedes van a venir por ustedes otra vez como lo han hecho a lo largo de toda la historia".
   Las palabras de la Jefa reavivaron las pasiones y demostraron que ese lugar no era ni del pasado, ni del presente, sino  del futuro. De un futuro comprometedor y repleto de esperanza, de un futuro en el cual la militancia se haya tornado la herramienta fundamental para que florezcan mil flores y se consolide definitivamente la ambición de los padres fundadores: la Patria Grande. No se debe olvidar que, como dijo Simón Bolívar, "la unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino". 



 


Luchando por un parque para todos

sábado, 18 de mayo de 2013

Estaba nublado y hacía mucho frío. El día se prestaba para remolonear en la cama, para quedarse sumergido entre las frazadas. Pero la militancia no se toma descanso, el proyecto Nacional y Popular sigue avanzando. Tal es así que los compañeros de Templanza Suramericana estuvieron con la radio abierta en el Parque Lezama por la defensa del espacio público.

   Con las convicciones que cimentó Néstor y haciendo de la política una herramienta para el cambio, se realizó un recorrido por las calles de San Telmo y se lo invitó al vecino a participar de la actividad, a expresar su opinión en lo que respecta al tema. De esta manera, se intentó romper con los parámetros establecidos por el neoliberalismo y mostrar que existe una realidad que va más allá del enrejado. De ese enrejado que no sólo se adueña de lo que no le pertenece, sino que también excluye.

   Entendiendo que la Patria es el otro y que con la inclusión es el camino para tener un país más justo, se buscó frenar el negocio del Gobierno de la Ciudad, se buscó luchar contra el avance de la privatización. Es que lo público debe ser disfrutado por todos, no por unos pocos… Y ese es un derecho que no se puede pasar por alto, pues "no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos".

 
  

Forjando la Patria Grande y la igualdad de oportunidades

viernes, 17 de mayo de 2013

  El pantano cobró vida, la flor nació, el árbol dio sus frutos. El hechizo instaurado por el neoliberalismo se rompió y  América Latina comenzó a creer en sí misma. Fue así como dejó atrás las políticas de ajuste recomendadas por el imperialismo, por aquella potencia que saciaba su economía mediante la dominación hegemónica. Poco a poco se interiorizó en las problemáticas de la región. Apostó a la inclusión y marcó el camino de la independencia: el fortalecimiento de la Patria Grande. Por eso Templanza Suramericana estuvo acompañando a Cristina Kirchner y al ex presidente brasileño Lula da Silva en la inauguración de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.
  Con está medida quedó en evidencia que la dékada estaba ganada, que el proceso de integración regional no tenía marcha atrás, que los países latinoamericanos marchaban unidos hacia un mismo destino. Un destino en el que la educación fuera el factor de cambio y el propulsor de la igualdad social. Tal es así que Lula expresó: "No hacemos milagros, no hay milagros en la política. La educación cumple una función fundamental en la tarea de hacer más justa a la sociedad. En Brasil luchamos contra todos los monopolios y eso incluye también el monopolio de la educación".
 Una vez más se siguió el hilo de las convicciones y se apostó al desarrollo de la industria nacional. Es que es a través de la industrialización que aumentan los puestos de trabajo y se avanza hacia la independencia. Pues no hay que olvidar que fue el cierre de las empresas nacionales sumado a una entrega incondicional al capital extranjero lo que terminó llevando el país a la quiebra.  
 Con las banderas en alto y la alegría en los rostros, los compañeros de San Telmo demostraron ser fiel a sus convicciones, a ese proyecto Nacional y Popular que ve en el otro la Patria y que día tras día lucha por ampliar la igualdad de oportunidades "para que cada uno pueda elegir qué vida quiere tener".

Plantando la semilla de la pertenencía

jueves, 16 de mayo de 2013

Una vez más los jóvenes fueron los protagonistas de la jornada, una vez más mostraron tener vocación para llevar la bandera del sueño que les vino a proponer Néstor: construir una Argentina con todos y para todos. Pues el sábado 11 de mayo los compañeros de Templanza Suramericana pusieron el cuerpo y se dirigieron al Parque Lezama con objeto de defender la puesta en valor del espacio público e interiorizar al vecino en el tema. De esta manera, se montó una radio abierta que llenó de vida la mítica esquina de Brasil y Defensa.
  Mediante la música y la propuesta de unos cuantos juegos infantiles, las sonrisas comenzaron a surgir y la alegría no tardó en aparecer. El verde se tiñó de esperanza, el optimismo adquirió protagonismo. Fue así como se intentó derribar los muros cimentados por el neoliberalismo. Por esa corriente política que no ve en el otro una Patria, sino una amenaza que merece ser excluida y, hasta cierto punto, exterminada.
   Con amor y haciendo de la militancia una herramienta para la construcción de un país más justo, se demostró que el camino a la igualdad es la inclusión, que el problema no se soluciona con las rejas sino con la enseñanza. Es entonces cuando el espacio público comienza a cumplir un rol fundamental, ya que en sus manos está la contención social. Por este motivo es de vital importancia plantar la semilla de la pertenencia, para que la gente defienda lo que le pertenece y luche por aquello que realmente desea.
     El Parque Lezama es de todos, no el negocio de unos pocos. Es un lugar que debe ser defendido con uñas y dientes para que no avance sobre él la privatización ¿Por qué?
   Porque donde hay tierra deben florecer mil flores
    Porque donde hay una cancha de fútbol deben haber chicos jugando a la pelota       
    Porque donde hay un anfiteatro deben haber miles personas disfrutando un espectáculo
  Y porque donde hay más inclusión existe una Patria más justa, libre y soberana. 

martes, 14 de mayo de 2013

Todos pensaron que aquella era una tormenta más, que en cuestión de minutos el agua cesaría y el sol aparecería. Pero nada de eso ocurrió. La lluvia le abrió la puerta a las inundaciones, que dejaron su impronta llevándose consigo lo que encontraron en el camino. Fue así como gran parte de la Ciudad de La Plata quedó sumergida bajo el agua y muchas personas perdieron lo poco que tenían.

  La incertidumbre abundaba, las explicaciones faltaban. Nadie entendía el por qué de semejante desgracia. Lo único que realmente sabían es que sus pertenencias no las recuperarían y que sus recuerdos no eran más que imágenes borrosas que se irían diluyendo con el transcurso del tiempo. Abrumados por el mal momento que estaban atravesando y acostumbrados a las respuestas brindadas por el neoliberalismo pensaron que serían marginados o, mejor dicho, ignorados. Sin embargo, no se habían percatado de que cuando la juventud se pone en marcha el cambio es inevitable.
  
   A diferencia de como sucedía en la década del ´90, la respuesta fue inmediata. Ni bien se supo lo de la tragedia acontecida el 2 abril, los compañeros de Templanza Suramericana se mostraron dispuestos a trabajar por una causa común, por una causa que nos competía a todos. Comprendieron la consigna que lanzó Cristina Kirchner. Entendieron que la Patria es el otro y se olvidaron por completo del individualismo. Fue así como muchos dejaron de lado sus actividades, viajaron hasta la facultad de periodismo y trabajaron sin descanso descargando las donaciones que iban llegando.  

  La labor fue brillante y, hasta cierto punto, emocionante. El más chiquito se hacía fuerte, el más grande brindaba una mano a quien la necesitaba. La solidaridad estaba el presente, el compañerismo pululaba en el ambiente. Pero lo más destacable de la jornada militante fue que se hicieron cuerpo los cimentos construidos por Néstor, por ese hombre que no dejó sus convicciones en la puerta de la casa rosada y luchó por una Patria más justa, libre y soberana.

  Unidos y organizados demostraron que la dékada estaba ganada. Pues una vez más la militancia se nutrió de amor al prójimo y la política fue utilizada como herramienta para modificar la realidad. Esa realidad que suele ser injusta y desigual por donde se la mire y que sólo se transformará llevando al cabo un proyecto Nacional y Popular. 

 

Página/12

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